Más vigilancia, más multas: España alcanza cifras récord en sanciones de tráfico

La DGT denunció en 2025 más de 6,1 millones de infracciones y superó por primera vez los 540 millones de euros de recaudación, mientras en las carreteras resiste la siniestralidad

A lo largo del año pasado, en nuestro país se interpusieron más de 6,1 millones de multas por infracciones de la normativa de seguridad vial, lo que equivale a una media de 16.730 al día, casi 700 cada hora, cerca de 12 cada minuto y una cada 5,2 segundos. La recaudación obtenida superó los 540 millones de euros. Estos son los datos que se desprenden del «Anuario Estadístico General 2025», recogidos por Servimedia a partir de la información proporcionada por la Dirección General de Tráfico (DGT), que no incluye datos de Cataluña y País Vasco al tener estas comunidades transferidas las competencias sobre tráfico y circulación de vehículos a motor. Andalucía (1.526.897), Comunidad Valenciana (939.573), Comunidad de Madrid (721.465) y Castilla y León (601.184) fueron las comunidades en las que más denuncias se interpusieron.

Por primera vez desde 1961, cuando arranca la serie histórica sobre denuncias en carretera, se ha superado la barrera de los seis millones de infracciones. En aquel entonces, en España había 1.223.506 vehículos y 2.551.683 conductores, y se registraron 1.024.557 delitos. Según las cifras de 2025, el número de vehículos matriculados fue de 37.045.841 y el de conductores alcanzó los 28.472.636. La cantidad de dos millones de expedientes sancionadores se superó por primera vez en la década de 1970, la de tres millones se rebasó en 1974, la de cuatro millones en 2008, la de cinco millones en 2022 y la de seis millones en 2025. Así pues, el último cuatrienio concentra el mayor volumen de multas formuladas por la DGT a los conductores.

Despliegue de medios

Es evidente que en los últimos años se han incrementado las medidas de vigilancia en las carreteras, lo que puede explicar el crecimiento exponencial de las infracciones. El pasado lunes, en el Boletín Oficial del Estado (BOE) se recogió que la DGT prevé invertir 1.020.000 euros en adquirir nuevos radares dinámicos para vehículos de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil.

En 2025 estaba prevista la instalación de 122 nuevos puntos de control de velocidad en vías convencionales y de alta ocupación, una tarea que sigue completándose este año. «Está demostrado que la velocidad no solo afecta al riesgo de verse involucrado en un siniestro de tráfico sino también que, a mayor velocidad, más difícil será reaccionar a tiempo para prevenir el siniestro y más graves serán las lesiones producidas a consecuencia de este, por lo que el objetivo de los puntos de control no es solo reducir el número de siniestros mortales, sino también de heridos graves», sostienen desde la DGT.

Desde 2005, año en el que llegó a España el primer plan de radares fijos, «estos, junto con otras medidas adoptadas, han ayudado a la reducción en estos años de un 75% del número de víctimas mortales», afirman desde Tráfico. Según sus cifras, la velocidad excesiva estuvo presente el año pasado en tres de cada cuatro salidas de vía.

En este contexto de control y vigilancia, este año se cumplen 65 años de la creación de la Unidad de Medios Aéreos de la DGT, que tramita cada año cerca de 25.000 infracciones. Con una tecnología cada vez más avanzada y eficaz, helicópteros y drones se han convertido en herramientas clave para la supervisión de las carreteras, capaces de detectar conductas de riesgo en tiempo real y ampliar el alcance de la vigilancia más allá de los controles tradicionales, reforzando así la capacidad preventiva y sancionadora de las autoridades. Sin embargo, este despliegue de medios no siempre se refleja en las cifras de accidentes.

Esta semana se ha conocido el balance de la operación Semana Santa 2026, en la que se han registrado 17,3 millones de desplazamientos, lo que representa un 3,2% más que el año anterior. Un total de 30 personas perdieron la vida en las carreteras españolas, tres más que el año pasado. Nueve de cada diez murieron en vías secundarias.

A pesar del refuerzo de los sistemas de control, expertos del sector llevan años advirtiendo de que el aumento de las sanciones no siempre implica una mejora directa en la seguridad vial, y que para abordar el problema se debe tener una perspectiva más amplia y no exclusivamente sancionadora. Factores como las distracciones al volante, el uso del teléfono móvil o el estado de las carreteras siguen teniendo un peso determinante en la siniestralidad.

Pedro Javaloyes, portavoz de la plataforma de defensa de los conductores Dvuelta, cuenta en una entrevista para LA RAZÓN que «toda la política de seguridad vial está fiada al control de velocidad, como si fuera el único factor que influye en la siniestralidad. Pero las cifras no dicen lo mismo». Desde la DGT defienden que la infracción que más se comete es el exceso de velocidad, pero según Javaloyes «no es la que más se comete, es la que más se detecta». Para él, la siniestralidad «sube y baja en función de los desplazamientos; y a más movimiento, más accidentes». A diferencia de lo que ocurre en otros países, en España no se dan datos de siniestralidad en relación al número de vehículos que hay en la carretera.

En lo relativo al aumento de multas y recaudación, Javaloyes señala que las cifras tienen que ver precisamente con el aumento de coches en circulación, y con el número de radares: «De hecho no hay tanta diferencia entre la recaudación de 2024 y 2025, teniendo en cuenta que la cifra de radares no deja de crecer. Pero bueno, no está nada mal la recaudación, es una cifra respetable». El hecho de que las multas no paren de aumentar demuestra a su vez, según el portavoz de Dvuelta, que no tienen el carácter disuasorio que deberían tener. «Cuantas más sanciones nos ponen, más prudentes deberíamos ser, ¿no? Y resulta que no es así. Llevan aplicando la misma norma desde hace 25 años, confiando en que dé resultados distintos, pero es que si siempre se hace lo mismo… Eso no puede pasar», añade.

Mientras las medidas de vigilancia se multiplican, la presencia de patrullas de la Guardia Civil de Tráfico en las carreteras españolas cada vez es menor. El pasado martes, desde la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) y a través de su Comisión de Tráfico, se denunció que los datos oficiales de siniestralidad de la última operación especial de Semana Santa «evidencian el fracaso de las políticas de seguridad vial impulsadas en los últimos años», algo que califican como «cero sorprendente» en vistas de las «graves carencias de personal y una planificación insuficiente».

Desde este cuerpo de seguridad llevan años asegurando que «la falta de efectivos en las carreteras y las políticas erráticas de la DGT lejos de solucionar el problema, lo agravan». En relación al incremento del tráfico, la Guardia Civil lamenta que esto no ha ido acompañado de una mejoría en las cifras de siniestralidad: «Al contrario, los datos reflejan un aumento de la mortalidad por millón de desplazamientos, lo que confirma un empeoramiento de la eficacia de las medidas adoptadas».

Pedro Javaloyes asegura que las patrullas de la Guardia Civil en las carreteras «son lo más efectivo que hay para reducir infracciones y accidentes», y lamenta que en los últimos 10 años «haya 1.000 efectivos menos». Desde Dvuelta, tal y como defiende su portavoz, tienen la impresión de que «la actual DGT lo que realmente quiere es acabar con la Guardia Civil de Tráfico», algo que «ya dijo con cierta timidez Pere Navarro en su primera etapa como director de la DGT, en los tiempos de Zapatero, cuando defendió que diez radares harían el mismo trabajo que toda la Guardia Civil».

A juicio del entrevistado, España carece de un sistema riguroso e independiente para analizar las causas reales de los accidentes de tráfico, similar al que existe en la aviación o el ámbito ferroviario. Denuncia que, por indicación de la DGT, los equipos encargados de investigar siniestros priorizan la identificación de un responsable sobre el estudio objetivo de los factores que los provocan: «El objetivo es sancionar, no analizar las verdaderas causas de los accidentes. Y mientras no se haga eso, no se podrán evitar», sentencia.

Artículo de LA RAZON

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