
El president de la Generalitat inaugura la 41 edición de la Reunión Anual del Cercle en Barcelona
Teresa Garcia-Milà reclama que Catalunya acceda al negocio de de la defensa que nutre los presupuestos estatales
El president Salvador Illa puso ayer encima de la mesa 3.300 millones de euros en inversiones en infraestructuras con sistemas de concesión en el arranque de la 41 edición de la Reunión Anual del Cercle d’Economia en Barcelona. La inversión será a través de un mecanismo de colaboración público-privada, dijo el president en la inauguración de las tradicionales jornadas del Cercle este lunes.
En febrero pasado, el Govern ya anunció que sondearía el mercado para saber si había interés en las constructoras para recuperar concesiones de redes viarias y de estaciones de Metro. Fuentes del sector recordaron que este proyecto llega después de que el anterior Govern de Pere Aragonès revirtiera la concesión de Cedinsa (peaje en la sombra) de la C-25 para ahorrar dinero.
Illa inauguró las jornadas del Cercle en una conversación con la presidenta de la entidad, Teresa Garcia-Milà, quien alabó la capacidad del ejecutivo catalán de llegar a un acuerdo de presupuestos, al tiempo que le criticó la estrategia seguida en vivienda o en productividad.
Garcia-Milà alaba el acuerdo de presupuestos y el pacto en el consorcio de infraestructuras
Durante su discurso, Illa precisó que con el plan de inversión en infraestructuras anunciado se movilizarán unos 1.800 millones de manera inmediata, mientras que los 1.500 millones restantes se están ultimando a través de diferentes mecanismos. Entre los proyectos listos para sacar a concurso, el president citó las estaciones del tramo central de la L9 del Metro de Barcelona (500 millones), o la mejora de algunas carreteras, como la del tramo Berga-Bagà (470 millones), donde se pretende incorporar un tercer carril reversible. “Los primeros contactos han sido muy positivos” con el sector, manifestó Illa. Fuentes de las constructoras advirtieron que debería reformarse la ley de desindexación para que las empresas concesionarias pudieran repercutir los incrementos de costes para que los concursos no quedes desiertos. En cuanto a los proyectos por 1.500 millones que aún se están definiendo, destaca el desdoblamiento de la C-55 o la segunda fase del tranvía de Tarragona a Reus.
Sobre la aprobación de los presupuestos de la Generalitat, la presidenta del Cercle valoró el acuerdo alcanzado porque es “señal de estabilidad y predictibilidad”. De ese pacto, Garcia-Milà situó como uno de los elementos más interesantes la utilidad de la creación de un consorcio de inversiones, así como también los cambios en la gobernanza del Consorci de la Zona Franca.
Garcia-Milà advirtió de la necesidad de que las empresas de la comunidad autónoma puedan acceder al negocio de la defensa, que en todo el mundo ha ganado terreno en los presupuestos de las administraciones. “Catalunya no se puede quedar al margen”, advirtió antes de recordar que hay más de 100 empresas potenciales en la comunidad para acceder a ese negocio.
El Cercle reclama que Catalunya no se puede quedar al margen del negocio de la defensa
La responsable del Cercle se refirió, como en otras ocasiones ya ha hecho, a la necesidad de mejorar la productividad de la economía catalana. “Sin un salto en productividad y en los salarios no seremos capaces de mantener el Estado del bienestar”, reflexionó.
En relación con la inmigración, que fue tema de debate en el Cercle en una Nota de opinión específica, la presidenta de la institución señaló que debería limitarse la entrada de foráneos a un cupo que la sociedad pueda absorber. Sobre la vivienda, le planteó a Illa que “no se puede trasladar” la resolución del problema de la falta de viviendas “a los propietarios”. Illa contestó que comprende las dudas que el control de precios pueda generar, pero defendió que deben ofrecer respuestas “en el corto plazo”.
La presidenta del Cercle también reclamó un nuevo modelo de financiación autonómica. El president Illa recogió el guante y aseguró que contempla que se apruebe un nuevo modelo en la presente legislatura española: “Tenemos que empujar”. Para defender las bonanzas del proyecto, el president insistió en que “nadie pierde y todo el mundo gana”. Precisamente ayer trascendió que el Ministerio de Hacienda ha enviado cartas a las comunidades para empezar a negociar el nuevo sistema.
Sobre la situación política, Illa declaró que “nada ni nadie nos desviará de nuestro propósito ni de nuestro deber. Continuaremos gobernando con rigor, con responsabilidad y con humanidad ante todo”. Según Illa, el supuesto éxito de las políticas que impulsan los gobiernos de España y de Catalunya está relacionado con las “coincidencias en determinadas agendas”.
A la vista del discurso que pronunció ayer en el Cercle d’Economia, parecería que Salvador Illa quería simplemente dibujar un panorama radiante de presente crecimiento económico y brillante futuro pero sin hablar de los problemas. Nuevos presupuestos y futuro modelo de financiación autonómica (si la estabilidad política y el PP lo permiten y si Junts se contiene), con la consiguiente lluvia de millones, en gran parte inversiones en infraestructuras. Estos fueron los ejes de una intervención inusualmente corta, lo que fue de agradecer por el público asistente y focalizada en la venta de sus éxitos. Por lo demás, frío e inconcreto. Su propio equipo no fue capaz de explicar en los pasillos el plan de 3.300 millones que avanzó.
Apenas una mención, forzada por la presidenta del Cercle, Teresa Garcia-Milà, al conflicto con maestros y profesores. Nada de los médicos. Ni de Rodalies. Síntomas graves ambos del cuarteamiento del Estado del bienestar. Una degradación de áreas significativas de servicios esenciales, uno de los motores del rampante descontento social que las encuestas empiezan a registrar de manera sostenida. Como las listas de espera.
Illa pasa de puntillas por el choque con maestros y médicos… y elude la situación política general
La coincidencia temporal de las acciones reivindicativas es más que casual. Es la manifestación de un clima y de la respuesta contra él. Se trata de un expediente que interpela directamente a su propuesta política y a su programa de prosperidad compartida, que ha convertido en slogan de gobierno y del que dependerá su próximo resultado electoral. Y pocos foros empresariales encontrará como el Cercle, por su carácter transversal, para discutirlos y exponerlos abiertamente.
En el ámbito de la vivienda, donde las diferencias con los empresarios y el Cercle están meridianamente definidas, se desmarcó con elegancia de la vinculación con la inmigración y las regularizaciones que planteó Garcia-Milà. Esta tampoco habló de impuestos, lo que el president debió agradecer.
Pero si los vacíos mencionados son llamativos, más lo fue la elusión de cualquier referencia a la crítica situación política española. Mientras la derecha y la extrema derecha presionan a favor del adelanto electoral y buscan vías diversas para presentar una moción de censura parlamentaria viable que derribe el Gobierno de Pedro Sánchez, acosado también por causas judiciales más o menos transparentes, según los casos, Illa prefirió no decir ni una palabra. Hoy pasará por las jornadas el presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo. Tal vez Illa quería dejar todo el protagonismo político a Sánchez, que cierra mañana.
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